Ella miraba cada mañana,
el cielo por la ventana,
fumaba mirando nubes,
soñaba riendo en la noche.
Ella vestía de negro,
oscura como sus ojos,
desparece al salir el sol;
muerde al sentir dolor.
Logré capturar a la bestia,
y reconocí su inmensa belleza,
ella lloraba en la ventana,
fumaba,
y me miraba.
Desperté y no vi sus ojos,
desprendía rencor mi cama,
me di cuenta de quien era la bestia;
mi pesadilla vengativa,
por no amar;
ella se vengaba años atrás.

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