Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

martes, 5 de julio de 2016

XXXIIX

Ella miraba cada mañana,
el cielo por la ventana,
fumaba mirando nubes,
soñaba riendo en la noche.
Ella vestía de negro,
oscura como sus ojos,
desparece al salir el sol;
muerde al sentir dolor.
Logré capturar a la bestia,
y reconocí su inmensa belleza,
ella lloraba en la ventana,
fumaba, 
y me miraba.
Desperté y no vi sus ojos,
desprendía rencor mi cama,
me di cuenta de quien era la bestia;
mi pesadilla vengativa,
por no amar;
ella se vengaba años atrás.

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