Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

domingo, 8 de enero de 2017

Entre raíces muertas.

Tienes miedo,
tanto que huyes de tu ser,
tanto que mientes sin cesar,
tanto que te duele hasta pensar.
Tienes dolor,
dolor con el que te hiciste daño,
dolor con el que hiciste daño a él,
dolor con el que te destruyes sin temor.
Sientes amor,
amor por el que diste la vida,
amor por el que creció el miedo,
amor por el que surgió el dolor.
Todo tiene raíz,
raíces rotas y quemadas,
entre rosas marchitas;
con las que te enredan,
te ahorcan,
hasta el punto de morir,
hasta el punto de volver a nacer.
Tu miedo surgió por no querer perder,
no querer perderle a él;
tu dolor nació por amarle,
amarle hasta el punto de sangrar,
hasta el punto de morir y no querer resucitar;
tu amor nació por pensar,
pensar y no rectificar,
pensar que pudo haber sido algo que no fue y no será.