Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

viernes, 17 de junio de 2016

XXXVII

Pasa el tiempo,
y sin soplar el viento,
empieza a doler el pecho,
notando el cansancio;
que en tus ojos se acumula,
y con tus labios se formula.
Perdí sentimiento,
me ahogué en tus recuerdos,
dime, amor;
-¿quién  solías ser tú?-
Dijo el rencor.
-¿de quién me enamoré?-
Dijeron sus llantos.
-¿quién se volvió invisible?-
Dijo alejándose,
y sin dejar rastro se marchó;
agotado,
el dolor.