Pequeños humanos en una inhumanidad demasiado extravagante. Fomentando mi propia mierda. No respetando a quien no me respeta pero amando a quien me llega a odiar.
Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...
No hay que ser complicado,
no hay que querer ser odiado,
con odiarte a ti mismo sirve;
con pudirte por dentro sobra,
con dolerte mis llantos desborda.
No tengo por qué esmerarme,
si lo único que quiero,
simplemente;
es matarme.