Entrar,
sentarme a su lado,
mirarle a los ojos,
mentirle y herirle,
perforar las canciones;
que un día sentiste.
Crueldad,
él se agachaba en lo hondo,
más profundo que el pozo,
oscuro y derrotado,
más doloroso que su orgullo;
miraba sus labios,
mentía cantando.

