Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

jueves, 26 de enero de 2017

Huir a lo infinito.

Ese remolino de ideas que te persigue, sin dejarte escapar o descansar.. y al final, gracias a él, no sabes qué quieres o qué te importa.

Estás entre la vida y la muerte, tú eres la única persona que puede decidir que camino seguir. 

No sabes si ser impulsivo y hacerlo o simplemente pensarlo antes, el problema es que el haberlo pensado en otras ocasiones te ha llevado a tener que estar pensando ahora y eso es lo único que no deseas; estar pensando.
Los pensamientos de una persona no cambian, por mucho que cambie la situación u otrxs crean que sí basándose en hechos relativamente falsos.

Porque lo que no cambian son las mentiras, no las personas.

Naces siendo algo y mueres con ello; madures o pienses que eres diferente, porque ese pedazo de ti siempre será el que va haciendo que seas como eres.
Vives para morir, naces para gritar y duermes para olvidar.
La vida no tiene sentido y es por ello que los sueños siempre serán catalogados como algo positivo; ya que la persona realista y objetiva es depresiva por naturaleza.
Es por esto que el ser humano a lo largo del tiempo ha tenido que aferrarse a mentiras; necesitan razones para vivir. Necesitamos esas personas, esos dioses, idealizaciones o líderes ya que si se fueran veríamos la realidad que nos entierra.
Las cosas son lo que vemos, ¿y qué es lo que más vemos? Muerte ¿y a qué tememos? A la muerte.
Nos da miedo irnos y ver que nada de lo que hemos hecho ha tenido ningún sentido; para unx mismx, ni para nadie. Porque hoy en día para lo que sirve estar es vivo es para poder morir con la conciencia tranquila y en paz; ya que nadie mueve ni un sólo dedo por nadie.
Volviendo al principio de eso a lo que llamamos problemas internos; no quieras morir, porque ya estás muerto.