Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

jueves, 18 de febrero de 2016

XIV

Pensaba en tu mirada,
intentando alejar los pensamientos,
relajar el alma,
convertirla en mar,
lujuria de paz,
una auténtica tranquilidad;
pero forjabas el dolor,
la mentira sin razón,
el común del sufrimiento.
Sin poderte olvidar;
tardes rojas,
noches frías,
gente sin corazón,
perdones carentes de compasión,
el amor del desamor;
cuando sin argumento;
se cantaban los pájaros,
se amaban y volaban,
entre las ramas se piaban,
y tus besos se escapaban;
por las luces de la mañana.
Conservan nuestros recuerdos,
sufren nuestras palabras,
besa mis lágrimas,
que él logró recuperarlas.


miércoles, 17 de febrero de 2016

XIII

Y ahora sus caricias se volvieron besos,
aquellos besos transformados en versos,
poetas camino del amor eterno.
Nunca pensaron que sus caminos se cruzaran,
pero se encontraron,
y el mejor poema formaron;
dos poetas enamorados.
Abrázala y cógele fuerte,
que no quiere caer más,
que ya cayó en tu encanto,
en tu sonrisa,
y en tus labios;
dos poetas enamorados.
Y ahora vuelve a sentir,
motivos para ponerse a escribir;
¡oh! ¡el amor de dos poetas!
los dos poetas enamorados.


4 de septiembre 2014.-

XII

Al techo frío miraba,
y contemplaba,
las rosas pálidas de tu cara,
consumida estaba mi alma;
confusa,
por lo radiante que llegó a ser la tuya.
En poco tiempo cambiaste,
sin motivo, ni argumento;
la mirada de mis ojos,
el color que los abundaba,
en un negro;
tan oscuro como el invierno.
El invierno que vivimos,
entre besos,
las caricias calurosas,
que tanto anhelo;
que desangran,
y desgarran.
Que si en poco tiempo,
motivos distes para amarte,
solo imagina cuantos para llegar a odiarte.



martes, 16 de febrero de 2016

XI

Miraba tus tristes ojos verdes,
que quizás no volvería a ver,
besaba con fuerza tu suave cuello,
porque me iría al amanecer.


X

El cielo cayó desnudo,
a los pies de tus ojos lloraba,
pues vivir para morir es mi recompensa,
y no ser recompensada la cruel realidad adversa.
Engañada por una voz hermosa,
por los celestiales cantos de los pájaros,
ahí me hallaba a tus pies,
anhelando tu soledad,
pensabas que no valoraba,
y los pájaros dejaron de cantar.
Tristes mañanas de invierno,
caricias al medio día
y llantos de madrugada.
Sigo soñando contigo,
rozando la tristeza;
besando suavemente tus manos,
esperando la noticia,
de que en verdad algún día me has amado;
y no saborear solo el odio,
de tus amargos labios.



IX

Y pensé en no pensar,
y soñé con no soñar,
y dormir sin despertar.
Llámame tormento porque eso es lo que soy,
llámame sufrimiento pues eso es lo que seré.
Ámame,
quiéreme,
solo pido eso;
oportunidades nuevas,
y es que quiero que te des cuenta,
pistas te daré,
de que existo te hablaré,
que mis besos tú tendrás
y mis lágrimas verás;
y te dolerá,
por ello llámame como tal;
tormento.
Alegrías pocas ya que no me amarás,
sonrisas ninguna ya que no voy a estar,
arrepentimiento sé que sentirás, 
por dejarme escapar,
perderme en la oscuridad
y mandarme olvidar.
Que no eres el único poeta,
que sabe expresar,
ni el único dolido,
que el mundo tendrá.