Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

martes, 8 de marzo de 2016

XXIV

Deteriorándose y consumiéndose;
el pasado me mordía,
enfriándose y rompiéndose;
me golpeaban las noches frías,
riéndose y muriéndose;
tus ojos lloraban sangre,
desnudándose y peleándose;
se miraban la Luna y el Sol,
con el mismo amor,
y el puto calor,
que la noche en que tú;
tú mi fiel dolor,
tú mi fiel pasado,
pasado consumido,
que me aguarda en la sombra,
y sin más dilación,
rompe mi alma.

domingo, 6 de marzo de 2016

XXIII

-¿Para qué?- Le dijo la Luna al Sol. -Si todo lo que he vivido es mentira.-
Y lloraba sin cesar, mientras las mareas subían.
-¿Por qué una mentira?
-Siempre daré la misma vuelta, siempre veré las mismas cosas y nada cambiará; aunque lo intente, lo pida suplicando, de rodillas.. Tardaré lo mismo en darme la vuelta que en dar la vuelta sobre ella y por eso, siempre me verá igual; igual de horrible.
-Pero, ¿por qué horrible? 
-Mientras que tú eres grande, brillante y te llaman estrella; yo soy una simple bola a la que siempre verá de la misma manera.
-No te compares conmigo, pequeña, las comparaciones siempre han sido malas; tienes que mirar por ti.
-Y eso hago, salgo las noches en busca de su amor y le brillo gritando, mientras ella danza al son de la nada. Soy pequeña comparada contigo, pero también lo soy comparada con ella.
-Sigues comparándote, querida. 
Y resoplando sonó su lamento. -Lo sé..-
-¿Entonces? Si aún no te has dado cuenta, no me has respondido, ¿por qué una mentira?
-Vivimos para morir, si morimos es por amar y si amamos es porque vivimos, pero, ¿cuántos de nosotros hemos amado de verdad? Déjame que te cuente algo Sol, mientras tu brillabas yo me acorralaba las noches entre la oscuridad y la penumbra buscando su mirada, su mirada resplandeciente; llena de alegría. Buscaba a ese ser tan diferente a mí que nunca he llegado a encontrar, sin embargo, sí lo he llegado a tocar. Toqué un corto día tu luz, pero siempre hubo un tiempo límite y siempre espero a volver a encontrarlo. No digo que viva enamorada de ti, sino de tu luz, de la luz que me atraviesa los pocos minutos que tu le dejas. Y es que, tan jodidamente mentirosa es la vida que nos hace seres llenos de emociones. Nos crea contradictorios con el simple hecho de vernos sufrir; hechos para amar y para odiar. Aquí me tienes; odiando la eternidad de las horas y amando el calor de la luz del Sol. -