Le estaba llorando a la luna,
cantándole mi dolor en versos,
contando las noches sin dormir;
preguntando por qué existir.
La luna brillaba en lo alto,
respondía siempre a mis llantos,
la soledad nos acompañaba,
y, se mofaba,
pues nuestro dolor nos golpeaba;
hasta no hacernos sentir nada.
Pequeños humanos en una inhumanidad demasiado extravagante. Fomentando mi propia mierda. No respetando a quien no me respeta pero amando a quien me llega a odiar.
Un mundo de piedra.
XX
Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...
miércoles, 6 de julio de 2016
~Cansada de que se cansen~
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario