Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

domingo, 17 de abril de 2016

XXXIII


Hace mucho que el mundo se caía,
volaba sobre la soledad,
y la monotonía.
Hace poco que dejé de volar,
me estrellé sobre la realidad,
los sueños perdidos,
y bancos que cobijaban el frío;
de esas noches sin abrigo.
Hace nada volví a abrir las alas,
destruyendo los prejuicios,
dominando a la bestia;
a punto de explotar,
por la locura de sus miradas.
Esperaba un futuro digno,
para esa bestia encarcelada,
pero exploté sobre la esperanza,
la vida vomitó en mi sonrisa,
y las nubes mientras lloraban mi alegría.
Reprimida y muerta,
en un mundo de hipócritas,
y se agitaba mi reflejo;
por sus ojos rotos,
y su pelo desaliñado,
la sangre se asomaba por su rostro;
pálido y sucio,
por las mentiras,
y las burlas.
Mientras,
mi sombra grita,
esperando saber la verdad,
de cómo volver a volar.


XXXII

Los perros se han agitado,
el loco ha despertado,
grita y grita sin parar;
con insultos,
y amenazas;
a la desesperada nada.
Con su eco retumbando,
y las sirenas llorando;
el hedor a sufrimiento,
los maullidos y cristales;
todo suena en su interior.
Agobiado por el odio,
tiembla y tiembla sin cesar;
fulminado en el silencio,
llora riendo sin parar.


XXXI

Triste su sonrisa,
se adivinaba entre sus dientes;
celosos son los ojos,
que penetraban en las mentes;
dolorosas sus palabras,
él reía irónicamente;
pero vanidosa la alegría,
ya que muy poca se asoma entre la gente.