Hace mucho que el mundo se caía,
volaba sobre la soledad,
y la monotonía.
Hace poco que dejé de volar,
me estrellé sobre la realidad,
los sueños perdidos,
y bancos que cobijaban el frío;
de esas noches sin abrigo.
Hace nada volví a abrir las alas,
destruyendo los prejuicios,
dominando a la bestia;
a punto de explotar,
por la locura de sus miradas.
Esperaba un futuro digno,
para esa bestia encarcelada,
pero exploté sobre la esperanza,
la vida vomitó en mi sonrisa,
y las nubes mientras lloraban mi alegría.
Reprimida y muerta,
en un mundo de hipócritas,
y se agitaba mi reflejo;
por sus ojos rotos,
y su pelo desaliñado,
la sangre se asomaba por su rostro;
pálido y sucio,
por las mentiras,
y las burlas.
Mientras,
mi sombra grita,
esperando saber la verdad,
de cómo volver a volar.



