Ya no sé cómo escribir,
tampoco sé el qué soñar,
pienso en que no hay que pensar;
entonces me duele más.
Y no sé cómo llegamos,
si el camino estaba roto,
no sé para qué nos encontramos,
si el destino nos dejó de lado.
Pensaba en ti cada mañana,
ni un minuto se me escapaba,
fumando hachís con corazones,
rompía juramentos sin razones.
La luz alumbraba tu cuerpo,
tus suspiros rozaban mi alma,
dejaste de sentir mis labios,
lo dejaste todo para sentir calma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario