Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

lunes, 30 de mayo de 2016

XXXVI

La muerte se llevó,
a la niña que cantaba;
con una brisa desgarró,
sola y fría, su mirada.

Cuando sople el viento,
dime niña, sin temor;
que si la luna te amenaza,
al decirte que te ama,
y mientras llora tus recuerdos;
dime niña, por favor,
que no revuelve tu memoria,
con el sufrimiento del amor.

Pero niña, no te rompas,
y dime todo sin furor;
aunque ella dice que te ama, 
no creas en sus besos,
que a tu alma engañaron;
 sin ningún remordimiento.

Deja que nuevamente sople el viento,
para que la muerte,
se lleve tu aliento,
que un día notaron las rosas;
mientras les cantabas,
y a la luna le llorabas.