Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

martes, 9 de febrero de 2016

IIX

Entretenida en tus miradas,
acorralada por tus labios.
Tanta hambre y tanta sed,
presto iban tus gritos.
Comía de tu piel,
en la blanca y fría penumbra,
esa piel que dejé ir;
con poca luz en su mirada.
Cambiaré los días marchitos,
la sangre en lluvia
y el amor en rosas.
Pensaré en volar cuando el caer es más fácil;
y volaré,
volaré sobre tu piel,
mientras las rosas nos admiran,
los árboles nos cantan
y la noche se levanta;
volaremos hasta caer.
Y caeremos,
pero antes me dejarás decirte en un momento,
que aunque un día tu alma dejé marchar,
de la caída seré yo quien se pose antes
y tu sobrevivirás;
porque no te dejaré escapar una vez más.




lunes, 8 de febrero de 2016

VII

Cuatro paredes que rodean la nada haciendo de ella una nada oscura. 
Mi cuerpo es encadenado por unas amables rosas negras y brillantes que decoran el paraíso de la oscuridad. Sin preocupación, sin problemas, sin espinas. Solo cuatro paredes blancas las cuales estaban ocultas por un negro que incitaba al silencio de la habitación. Una habitación en la que había que soñar dormido, pero soñar despierto. Un descanso eterno en el que no hace falta sonreír, llorar o gritar; los gritos serán eternos y silenciosos, las oscuras paredes llorarán por ti y tus sonrisas se ocultarán entre las rosas. No podrás moverte, no podrás hablar, ni si quiera respirar. En el lúgubre encanto de la muerte te encuentras y ríes inmóvil con sigilo y con deleite.

VI

Olvida ese abrazo;

ya que nunca me has tocado,

olvida ese beso;

porque nunca me lo has dado,

olvida las conversaciones;

que no volverán a existir,

ya que el daño está hecho 

y no se puede reprimir.

Tenme en cuenta por y para siempre,

en tu consciencia estaré;

gritándote que te amaba

y que no sabía que más hacer.