Que se escape la presa,
la sumisa,
que en su jaula se encierra.
Que se escape la libertad;
ese pájaro,
al que nunca dejaron volar.
Que huyan los gritos;
hasta los más sombríos,
ocultos por tus rizos.
Que se libere la felicidad,
robada por estereotipos;
que no han tenido,
ni nunca tendrán,
ningún sentido.
Sonríe siendo real,
dejándote llevar,
liberando la vergüenza;
que nos enseñaron a mostrar.

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