Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

domingo, 3 de abril de 2016

XXVII

Por las calles veía,
seres invadidos de ruina,
inundando la soledad,
valorando cada elogio,
cuando les rodeaban,
las piezas de oro;
que burlaban,
cada lágrima de miseria;
y derrochaban,
talento de los miserables;
condenados,
por los vanidosos;
esperando,
la esperanza,
cuando pronto se esfumó,
por las calles de Italia.

Por todas las almas condenadas a vivir de la miseria.

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