Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

domingo, 17 de abril de 2016

XXXI

Triste su sonrisa,
se adivinaba entre sus dientes;
celosos son los ojos,
que penetraban en las mentes;
dolorosas sus palabras,
él reía irónicamente;
pero vanidosa la alegría,
ya que muy poca se asoma entre la gente.


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