Pensaba en tu mirada,
intentando alejar los pensamientos,
relajar el alma,
convertirla en mar,
lujuria de paz,
una auténtica tranquilidad;
pero forjabas el dolor,
la mentira sin razón,
el común del sufrimiento.
Sin poderte olvidar;
tardes rojas,
noches frías,
gente sin corazón,
perdones carentes de compasión,
el amor del desamor;
cuando sin argumento;
se cantaban los pájaros,
se amaban y volaban,
entre las ramas se piaban,
y tus besos se escapaban;
por las luces de la mañana.
Conservan nuestros recuerdos,
sufren nuestras palabras,
besa mis lágrimas,
que él logró recuperarlas.

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