Los perros se han agitado,
el loco ha despertado,
grita y grita sin parar;
con insultos,
y amenazas;
a la desesperada nada.
Con su eco retumbando,
y las sirenas llorando;
el hedor a sufrimiento,
los maullidos y cristales;
todo suena en su interior.
Agobiado por el odio,
tiembla y tiembla sin cesar;
fulminado en el silencio,
llora riendo sin parar.

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