Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

martes, 9 de febrero de 2016

IIX

Entretenida en tus miradas,
acorralada por tus labios.
Tanta hambre y tanta sed,
presto iban tus gritos.
Comía de tu piel,
en la blanca y fría penumbra,
esa piel que dejé ir;
con poca luz en su mirada.
Cambiaré los días marchitos,
la sangre en lluvia
y el amor en rosas.
Pensaré en volar cuando el caer es más fácil;
y volaré,
volaré sobre tu piel,
mientras las rosas nos admiran,
los árboles nos cantan
y la noche se levanta;
volaremos hasta caer.
Y caeremos,
pero antes me dejarás decirte en un momento,
que aunque un día tu alma dejé marchar,
de la caída seré yo quien se pose antes
y tu sobrevivirás;
porque no te dejaré escapar una vez más.




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