Recorría mi cabeza,
la niebla gris de la desesperación,
por las mentiras que nos inundaban,
por la triste desolación;
que aguardan las bestias,
acorraladas en las miserias,
de mi mente cristalina;
profunda por el sufrimiento ajeno,
que trajo al pueblo,
mientras la pobreza,
y el sucio hambre destrozaban;
mientras ellos bailaban como ratas,
y gritaban desgarrando sus gargantas;
y gritaban desgarrando sus gargantas;
al son del poder,
la violencia,
y los abusos;
las bestias defendían territorio,
haciendo de ellas corazones oscuros.
haciendo de ellas corazones oscuros.
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