Me paso las horas mirando la hora encerrada en el cuarto con la persiana bajada, gritando en silencio, llorando por dentro, pensé que era fuerte pero eso sólo era un sueño. Vuelvo a recaer en el triste consuelo que me hago a mí misma ya que creo que molesto. No quiero salir, tampoco comer, siento que la vida es sentir lo que nunca quise vivir. Escucho con pausa el sonido del viento desde la oscuridad de este tormento. ¿Quién me dijo a mí que empezara esto? Si al terminarlo me siento peor que en el comienzo. No quiero necesitarte, pero es un odioso hecho, de que si no me quiero necesitaré un apoyo; de alguien que me alegre mis días de angustia, mi agobio diario y de mis demonios odiando.❤
No hay comentarios:
Publicar un comentario