Pienso cuando estabas arrodillada en mi melancolía,
rota en mi cuerpo cicatrizado,
soñando injustamente por la pena,
besando mis heridas ocultas;
desnudando hasta mis huesos.
Me amabas hasta el punto de odiarme,
de querer cambiar la realidad que yo veía,
y has vuelto,
viniste para llevarte mi alma,
para convertir mis manos en la mentira,
para sacarme sonrisas y llantos,
que no necesitaba más problemas
e hiciste el problema un sueño.
Pequeños humanos en una inhumanidad demasiado extravagante. Fomentando mi propia mierda. No respetando a quien no me respeta pero amando a quien me llega a odiar.
Un mundo de piedra.
XX
Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...
sábado, 29 de abril de 2017
Piedad
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario