Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

martes, 26 de abril de 2016

XXXVI


Cayendo hondo,
volando alto,
perdiendo el rumbo;
yo me derroto.
Que se rompan las rosas,
y sangren sus espinas,
rozaban mi piel;
buscaban la salida,
marchitando el corazón;
limpiando mi herida.

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