Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

jueves, 9 de junio de 2016

Digamos, diplomáticamente, que la situación no me gusta.


Vivimos en un mundo, como de normal, hablaré de España; en el que la limpieza en la educación se ve como una forma de castigo. Por eso mismo y por otras muchas circunstancias la ecología no se sabe tomar como un gasto o como una inversión.

“En primer lugar los ciudadanos parecen más satisfechos con la situación del medio ambiente que diez años atrás, con lo que se colige que el aumento experimentado en el gasto público ha sido percibido por los ciudadanos y valorado de forma positiva. No obstante, en sus opiniones de muestran una disposición a que el gasto siga aumentando.” Departamento de economía aplicada. Universidad de Valencia.

Gastamos cuando pagamos un precio no esperando más que un beneficio inmediato, en forma de servicio. Sin embargo, invertimos cuando, al pagar ese precio, esperamos obtener rentabilidad; económica, social o ambiental, a corto, medio y largo plazo.


Gastar e invertir pueden hacerse con más o menos eficacia o eficiencia, y todo lo que sea mejorar, será bienvenido en cualquier sector.


Siempre hemos sufrido numerosos ejemplos que ponen a la luz la dificultad que tiene el gobierno para diferenciar entre gasto e inversión: Los recortes en educación, son sólo una muestra.


En las energías renovables, hay que empezar recordando que España no sólo tiene la materia prima (sol, aire) sino que a lo largo de los años, ha desarrollado tecnologías que han permitido, junto a políticas de apoyo de los diferentes gobiernos, ser líderes internacionales en el campo de las energías renovables.

Sin embargo, dos decisiones de dos Consejos de Ministros (el primero socialista, el segundo popular), han terminado con los apoyos a las energías del futuro. 


Según las previsiones del Plan de Energías Renovables 2011 y 2012, esto supone la pérdida de 62.000 millones de euros en nuevas inversiones y de cerca de 300.000 empleos.



Más allá del debate de las primas, que excede a estas reflexiones y en el que se ha generado mucha confusión, en dos decisiones hemos acabado no con un gasto, sino con una inversión, esta vez en forma de estímulos a la inversión de otros, que han hecho perder el liderazgo internacional. 

Curiosamente, el presidente electo francés François Hollande, propone que, en el país de la nuclear por excelencia, se vaya reduciendo el peso de esta energía y se apueste por la energía renovable.


De esta crisis saldremos fortalecidos si conseguimos construir un camino diferente al que nos ha traído hasta aquí. De ahí que sea absolutamente imprescindible distinguir lo fundamental de lo accesorio y el gasto de la inversión. Pero si gastamos sin saber en qué lo hacemos y nos dejamos comer la oreja por esos grandes gobiernos, ya que vivimos asustados; nunca lograremos dejar de quejarnos porque el invierno llegue más tarde de lo normal ya que el planeta cada día está más contaminado y no podemos ofrecer nada a los sistemas ecológicos gracias a la crisis; o eso prefiero pensar yo, antes de creer que no recicláis ni cuidáis de nuestro propio ecosistema.


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