Un mundo de piedra.

XX

Mientras los árboles se llevaban nuestras almas, piaban los pájaros a nuestro son, rozaban tus manos mi tortura, leías mi perfume forman...

viernes, 13 de mayo de 2016

XXXIV

Día a día,
contra el fuego,
damos rumbo al amor velero,
navegando por su cuerpo
en el crucero de los secretos.
Antes de que las olas se apoderasen,
de mi cuerpo, mente y ojos,
pregunté su nombre con ternura
mientras sonreía al ver su rostro.
Y sonrío aún por su mirada,
ya que no pensé,
que eternas fueran sus palabras.
Nunca me despedí,
de las olas,
del velero,
pues viajando por sus ojos,
la oscuridad no me acompaña,
y de su mano volaré,
cuando me destruya la vejez;
las olas o quién sabe el por qué,
simplemente nadaré,
en busca de tu piel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario